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Algori Systems

Qué tipo de web necesitas realmente

Cinco categorías, una pregunta que te coloca en la correcta, y por qué equivocarse aquí es el error más caro de todo el proyecto.

Torres de cristal de formas distintas fotografiadas desde abajo contra un cielo luminoso.

Casi todos los proyectos empiezan con la misma frase: "necesitamos una web". Es lo menos informativo que puede decir un cliente, y no es culpa suya, porque la palabra abarca cinco productos distintos que casualmente comparten un navegador.

Situarte en la categoría correcta antes de que nadie te pase un presupuesto vale más que cualquier otra decisión que vayas a tomar. Presupuestar la categoría equivocada es la forma en que un proyecto duplica su precio a mitad de camino.

La pregunta que clasifica

Pregúntate qué tiene que cambiar después del lanzamiento y quién lo va a cambiar.

Todo lo demás se deriva de ahí. Una web cuyo contenido queda fijado al construirla es un software esencialmente distinto de una que editas cada semana, y ambas son distintas de una en la que tus clientes introducen datos. El diseño puede ser idéntico en los tres casos. La ingeniería no lo es.

Una web de presentación

Unas pocas páginas que dicen quién eres, qué haces y cómo contactarte. El contenido se escribe una vez y cambia un par de veces al año.

Es lo más barato de construir y lo más fácil de infravalorar, porque para muchos negocios es realmente todo lo que hace falta. Si tus clientes te encuentran, leen tres páginas y después llaman o escriben, todo lo que vaya más allá de esas tres páginas es adorno cuyo mantenimiento estás pagando.

La trampa es pedir un panel de administración "por si acaso". Eso es una segunda aplicación detrás de la primera, y si eres honesto respecto a que editarás la página dos veces al año, costará más de lo que ahorra. Mándale el cambio a quien la construyó.

Una web que editas tú

Las mismas páginas, pero le vas añadiendo cosas con regularidad. Un blog, una sección de noticias, una carta que cambia, un portafolio que amplías, precios que se mueven.

Ahora el panel se gana su coste, porque la alternativa es pagarle a alguien cada semana. Aquí un gestor de contenidos deja de ser una carga y pasa a ser el objetivo, y aquí una plataforma ya hecha suele ser la respuesta correcta y no la solución de compromiso.

Sé honesto contigo mismo sobre la frecuencia. Todo el mundo cree que publicará cada semana. La mayoría publica dos veces y lo deja, y entonces ha pagado y mantiene un sistema de edición que nadie abre.

Un catálogo o una tienda

Productos, precios, stock, pago, envío. En el momento en que el dinero cambia de manos, heredas normas fiscales, procesos de devolución, obligaciones de cumplimiento en los pagos y un cliente que espera una confirmación de pedido.

Una plataforma alojada gana aquí más a menudo de lo que a un estudio que vende desarrollo a medida le gusta admitir. Si tu catálogo es corriente y tu proceso de compra es corriente, estarías pagando por reconstruir algo que puedes alquilar. El desarrollo a medida se gana su coste cuando lo que distingue a tu negocio es justamente lo que la plantilla aplana, o cuando la lógica de compra es poco habitual: fabricación bajo pedido con un plazo distinto por artículo, un producto que se configura antes de poder ponerle precio, una señal y una ventana de devolución.

En cualquier caso, lo que importa es la categoría. Si estás en esta, estás comprando un sistema operativo del negocio y no un conjunto de páginas, y hay que presupuestarlo y planificarlo así.

Una web de reservas

Citas, clases, mesas, habitaciones, consultas. Parece una web de presentación con un formulario. No lo es.

Un flujo de reserva tiene que conocer la disponibilidad real, impedir que dos personas cojan el mismo hueco en el mismo momento, confirmar en un sitio que el cliente vaya a mirar de verdad y dejar el resultado delante de quien lleva la agenda. Cada una de esas cosas es un problema pequeño. Juntas son la razón por la que una web de reservas cuesta bastante más que la web de presentación a la que se parece.

Una aplicación web

Cuentas, accesos, permisos, registros que pertenecen a personas concretas. Un panel, un portal, una herramienta interna que sustituye a una hoja de cálculo que varias personas se disputan.

Esto es software que resulta que se entrega a través de un navegador. Es con diferencia la categoría más cara, y aquella en la que es menos probable que los requisitos se conozcan del todo al principio, porque nadie descubre qué necesita de una herramienta interna hasta que ha usado una versión de ella.

Si estás aquí, lo útil no es una especificación completa. Lo útil es acordar qué hace la primera versión realmente usable y construir esa.

Por qué la categoría importa más que las funcionalidades

Una lista de funcionalidades se presupuesta mal con facilidad, porque las mismas palabras significan trabajos distintos en categorías distintas. "Los usuarios pueden iniciar sesión" es una tarde en una web de presentación con un solo administrador y quince días en una aplicación con roles y permisos. "Los clientes pueden ponerse en contacto" es un formulario en una categoría y un sistema de reservas completo en otra.

Cuando expliques tu proyecto, empieza por la categoría y por la pregunta del después del lanzamiento. "Una web de presentación, cinco páginas, la cambiaremos dos veces al año" consigue un número ajustado enseguida. "Una web con algunas funcionalidades" consigue una horquilla tan amplia que no le sirve a nadie.

El error de diagnóstico más habitual

Dos categorías por encima. Ocurre constantemente, y ocurre porque construir para un futuro al que aún no has llegado parece prudente.

El negocio que necesita tres páginas y un teléfono pide un catálogo, porque algún día quizá venda por internet. El que necesita un formulario de reserva pide un portal, porque quizá los clientes quieran cuentas en algún momento. Los dos pagan ahora una carga de mantenimiento que empieza de inmediato por un uso que puede no llegar nunca.

Construir lo más pequeño no cierra ninguna puerta. Una web de presentación que funciona es una base estupenda para una tienda dentro de año y medio, y para entonces sabrás qué necesita esa tienda de verdad, cosa que hoy no sabes.